Apuntes para un debate con gente que dice que no es de izquierdas ni de derechas (una experiencia personal)

Iba a empezar por unas capturas de una conversación por WhatsApp, pero creo que me voy a extender con los antecedentes y que explican mi relación con este contacto de WhatsApp.

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La "relación" empezó hace dos cursos. Y digo cursos, porque un día apareció un señor mayor con problemas de movilidad en una de las charlas que estábamos organizando desde la AV de mi barrio. Unas charlas que organizamos entre tres personas: dos psicólogos jubilados ya y servidora, que por entonces aún trabajaba como TIJ de alemán (traductora-intérprete jurada) por cuenta propia.

Mis dos amigos se llaman igual, así que uno es Pepe y el otro Jose. Pepe vive en el barrio, y está casado, con dos hijos, uno propio y una hija adoptiva, de origen chino. Jose se separó de su ex con la que nunca llegó a casarse y con la que mantiene buena relación, y vuelve a convivir con un hijo estudiante, que hace poco rompió con la novia y volvió a la casa paterna. 

Desde hace un año empecé a liberarme los jueves por la mañana, quedamos en un pequeño bar junto al puerto regentado por un matrimonio anglo-valenciano y que entre nosotros cursa como "la ONU". Porque para echarles una mano contratan a extranjeros, generalmente de paso, provenientes de varios continentes. Tras un desayuno-tertulia nos ponemos en camino y caminamos a lo largo de la costa, hasta una ermita, en donde descansamos un rato, y volvemos. Ellos se quedan a comer junto al puerto, y yo suelo coger el tranvía para comer en casa y seguir mi marcha.

En realidad son paseos político-filosóficos, porque no paramos de hablar, comentar, charlar, y opinar. Entre sesión y sesión tenemos un trío de Whatsapp para compartir reflexiones y todo tipo de enlaces. Y claro, nos intercambiamos libros. Su amistad data de sus tiempos de trabajo y paternidad, a Pepe lo conocí hace dos o tres años, cuando apareció por la junta de la AV, y este me presentó a Jose. Así que "lo nuestro" no tiene ni tres años, pero para mí son como familia.

Pasada la pandemia en la junta de la AV de mi barrio habíamos estado hablando de los problemas del barrio tras el confinamiento, y detectamos que uno de los principales problemas era la desatención de la Salud Mental por parte de la sanidad pública. Y se nos ocurrió, en la junta, hacer una especie de llamamiento a la gente interesada en el tema y que pudiera colaborar en alguna actividad. Y de allí salieron los Talleres y las Charlas mensuales de Salud Mental. Invitábamos a algún psicólogo, psiquiatra o similar amigo, que daba una charla y luego hacíamos grupos para que la gente pudiera hablar sobre el tema o sobre cualquier propuesta. Conseguimos que en la Universidad Popular nos cedieran una sala disponible, con lo cual el público asistente era mayormente de la UP o de la AV, más el boca a boca. Con un aforo limitado, organicé un sistema de reserva de plaza, compré un móvil para la AV y organicé convocatorias, etc. desde ese móvil.

Y allí apareció, un día, Juan. Con una hija y unos nietos en el barrio, aunque no vive en Valencia. Como iba un poco perdido, le eché una mano de vez en cuando con lo de apuntarse, etc. Al final acabé dándole mi número privado, porque no me apetecían conversaciones privadas con el móvil de la AV. Y el año pasado acabamos quedando a tomar un café alguna tarde que fuera al barrio a visitar a los nietos.
Y luego hemos seguido, de vez en cuando, "debatiendo" por WA, generalmente porque comentaba alguna noticia que yo compartía en mi estado. La primera vez me sorprendí, pero me he ido acostumbrando.

En alguno de los últimos intercambios por WA habló de volver a quedar alguna tarde. Hubo un comentario que me chocó mucho, y al que le contesté sorprendida. Me pareció sorprendente, porque no lo tengo por el típico machista. Ni siquiera atípico. 

Adjunto una captura, a mí lo de que me pidiera "que le dejara ganar" me dejó ojiplática. 

Y hasta aquí "los antecedentes".

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 El testimonio personal empieza con un enlace a un post de aquí, en bluesky. 

Y antes de enlazar, me voy a permitir reproducir lo que he escrito sobre los debates, en un post anterior. (Compartir artículos de investigación).

Para no saltar de aquí para allá, lo copio aquí:

Recuerda que lo que importa no es "lo que yo diga", sino "lo que el otro oye". Y con la lectura pasa lo mismo. Lo que leo se viene a unir a lo que ya conozco y sé, y acepto. Si lo que leo no se compadece con lo que yo creo y acepto, seguramente ni lo entenderé, o peor, puede que lo malinterprete. 

Y artículos de investigación de izquierdas sólo se pueden compartir con gente de izquierdas. Eso no quiere decir que no puedas luego usar argumentos para debatir con gente "que no es de izquierdas ni de derechas". Pero si quieres avanzar en el debate, presenta siempre primero argumentos compatibles con lo que cree y acepta el otro, es decir, con hechos que ambos compartís como ciertos, creíbles y aceptables. De allí puedes ir avanzando. 

Debatir con gente "que no es de izquierdas ni de derechas" y aún más con gentes de derechas, no es sencillo. Se requiere mano izquierda y experiencia en debates y conversaciones. Si la mano izquierda no es lo tuyo, no te metas en líos. Si no tienes experiencia, empieza debatiendo con gentes de izquierdas, a poder ser que no sean radicales contra el resto de la izquierda, sino tolerantes. Porque cada cual vemos y leemos desde una óptica diferente, y desgraciadamente, la educación recibida y el "ambiente general" no favorecen actitudes críticas y abiertas. 

Ilustraré el testimonio con cuatro capturas, que iré comentando.



Allí ya vi que se había puesto "en la piel de Sergio", y que no había prestado realmente atención al mensaje central de la respuesta del amigo Bulldog. 

Yo diría que es un "tic" que favorece el entorno: te quedas con lo que conoces, y te cierras a intentar entender qué quiere decir el otro, quedándote con el detalle y sin atender al meollo. Es una actitud automática, inconsciente. Y si "le tienes tirria" a los "tíos de izquierdas", "sindicalistas", etc. ya los descalificas con lo de "le falta un regado y le sobra palabrería". Como quiere mantener el buen rollo conmigo, adjunta unos emoticonos simpáticos para que (yo) no me enfade.


 Seguimos con las descalificaciones. Pero ahora ya más subjetivas. "Eso no me lo creo".  Pero no quiere pelearse. No quiere cargarse el buen rollito. Así que cambia de tema.  Yo, que soy una pelma, insisto. Insisto con argumentos nuevos. Y acierto en un punto que conoce.

Como veis, soy una plasta y una pelma. Pero ambos queremos mantener el buen rollito. (perdón por la repetición en la captura).

Aquí nadie "ha ganado nada". Y cuando quedemos a merendar, simplemente iremos compartiendo anécdotas, imagino. Tampoco quiero convencerle de nada. Si sigue pensando que la "culpa" de que haya poca oferta de chóferes es de los propios camioneros, ¿qué se le va a hacer? 

Y hay que saber cerrar. Quedar a merendar le mola, así que el que yo "tenga la última palabra" no le molesta, porque le ofrezco ya la merienda. 

Yo estoy convencida de que a fuerza de debatir de forma sana e inteligente con gente de buen corazón se puede "despertar" un poco el sentido y la actitud crítica. Yo tampoco lo sé todo. Pero conozco bastante. Y él me puede aportar sus experiencias y reflexiones, ... que yo miraré con pinzas, claro.  

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He comentado que antes de jubilarme fui traductora. Pero antes fui profe de alemán (5 años) y secretaria en tres empresas: una multinacional británica que vendía instrumentos musicales (3 años), otros 3 años en la asesoría jurídico-financiera de una sociedad de inversión mobiliaria cotizada en la bolsa de Bilbao (años 90) y 6 meses en una multinacional farmacéutica americana (año 1998). Salvo el el último, siempre con contratos de jornada parcial, pero porque yo los buscaba así. El de profe no, el de profe era por el maldito convenio y los horarios de las academias.

Y estudié Ciencias de la Educación en Valencia (un timo, aunque tuve algunos buenos profes y asignaturas interesantes), compaginado con cursos de solfeo y piano en el Conservatorio. 

Y llevo dos años en un "Club de Psicoterapia" en el que una psicóloga gallega ofrece dos charlas mensuales sobre temas varios.  Eso es una parte de mi bagaje: la profesional. Y un poco de aficiones.

 

 

 

 

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